1ª Ruta a pie: “La Fuentona”.
En lo alto una atalaya, casi devorada por la vegetación: “el Castillo”, (dicen que desde allí los moros excavaron un túnel, tan largo, que llegaba hasta la misma Fuentona... ¿quién sabe?, tal vez en su interior también escondieron un fabuloso tesoro...) lo que sí es cierto es que nos ofrece un fantástico mirador, enclave estratégico, desde donde no solo se divisan los castillos de Calatañazor y Cabrejas, también una magnifica perspectiva aérea de los valles con sus fincas cultivadas o en barbecho, los barrancos con sus desfiladeros de rocas plegadas, oquedades y cresterías donde anida el buitre leonado... ¡Nos sentimos diminutos ante este espectáculo de la naturaleza! ¡Estas grandes catedrales de piedra! que han sido emuladas pero nunca igualadas por la mano del hombre... A vista de pájaro ( o mejor con prismáticos) no sabemos dónde mirar si a la hilera de chopos y sauces que persiguen al río o al cielo de ese azul tan puro (ya lo escribía Machado) que casi podemos tocar con los dedos.



