1ª Ruta a pie: “La Fuentona”.

Regresamos de nuevo al puente de madera. El remonte de este pequeño río te resultará un paseo corto, pero maravilloso, a través de un bosque de sabinas albares, hocino arriba. Dejamos a nuestra derecha un anfiteatro de piedra que enmarca un bosquecillo de pinos adolescentes. Primeramente nos sorprende “la Fuente de las Calabazas”, (si te mojas la cabeza, “el agua espanta sus males”), el agua vivificadora brota de las piedras de la ladera, emerge del fondo de la tierra inundándolo todo... Seguimos sendero arriba, entre sabinas albares centenarias, hasta llegar al “Chorro Espeñalagua”: desde lo alto de un peñasco, que parece a punto de precipitarse junto con el agua, con fuerza incontenible y ruido ensordecedor, una impresionante cascada (podrás contemplarla en su máximo esplendor cuando ha llovido lo suficiente), “las oquedades de los riscos parecíanle una ciudad encantada, y el pozo horadado por el agua un paraíso recóndito y propio de lugares selváticos”.

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